«Comencé esta gran aventura educativa en la escuela Agora Sant Cugat International School siendo tutora de segundo curso de Primaria, cuando mi hija Laia iniciaba su curso en P3.

Las dos cambiábamos de escuela y nos enfrentábamos a nuevos retos y emociones, a cambios importantes en nuestras vidas. Teníamos que hacer nuevas amistades, adaptarnos a un espacio totalmente nuevo, a una nueva manera de enseñar y de aprender.

Recuerdo que desde el primer momento la luminosidad y el color que invadía la escuela, las paredes y cada rincón me cautivaron. Era una escuela que desprendía mucha vitalidad y alegría y que transmitía buena energía. Y así lo pude acabar de corroborar a medida que fui conociendo a todo el personal que formaba parte: cocineras, secretaria, coordinadora, equipo de profesoras…

Durante estos años, he tenido la posibilidad de conocer muchos niños y niñas, los grandes tesoros protagonistas en este apasionante camino de la educación, unos magníficos maestros con los cuales he aprendido cada día infinidad de cosas, compartiendo emociones, sentimientos, vivencias y secretos.

Con los padres de estos maestros, con los cuales hemos tenido contacto diario, nos hemos reunido para intercambiar información o puntos de vista, hemos hecho acuerdos importantes y hemos hecho un seguimiento minucioso sobre la evolución de su hijo o hija que me han permitido descubrir otras realidades, poder ponerme en su piel (bueno, intentarlo para entender su situación, y en definitiva ¡APRENDER Y COMPARTIR!

Ocho cursos después estoy como tutora de P5 y Laia ya cursa 5º de Primaria, ahora no solo vamos juntas las dos, nos acompaña también Nil, mi segundo hijo, que actualmente está en P4. Los tres madrugamos cada día porque vamos desde Barcelona con una ruta de autocar de la escuela, pero empiezan el día con mucha ilusión y buen humor, trabajamos con constancia y aprovechando cada situación para “comentar la jugada” y para aprender. Me siento satisfecha y feliz por haber decidido ser maestra, ser maestra y hacerlo en una escuela que me tiene robado el corazón: la escuela de mis alumnos y la escuela de mis hijos, es decir MI ESCUELA.»

12 / 01 / 18