Por qué en Agora Sant Cugat International School apostamos por un pensamiento global aplicado en la educación local

En Agora Sant Cugat International School queremos formar ciudadanos del mundo, que estén preparados para un futuro internacional y para ello es necesario tener un pensamiento global, pero adaptarlo y potenciarlo en el ámbito de educación local.

¿Qué es el pensamiento global?

«El pensamiento global se puede entender como aquella forma de pensamiento que integra todos los conocimientos y, por tanto, acaba con los límites de la especialización y también se puede entender como el pensamiento que se construye más allá de las propias fronteras culturales y/o geográficas», explica la Coordinadora de Programa Diploma (DP) del Bachillerato Internacional de Agora Sant Cugat International School Montse Martí.

En nuestro centro ofrecemos una enseñanza mixta, plural y abierta que permite a los estudiantes desarrollar habilidades únicas y vitales para la proyección de una carrera internacional. Nuestros alumnos adquieren conciencia cultural, fluidez en una lengua extranjera, pensamiento independiente, análisis riguroso, trabajo en equipo y compromiso social, permitiéndoles comunicarse efectivamente con personas de diferentes culturas y países, con sentido del respeto y tolerancia.

Tener un pensamiento global a la hora de educar ayuda a formar alumnos comprometidos con el mundo y con los grandes retos de nuestro tiempo, pero también busca potenciar lo mejor de cada uno, estando esto reforzado con una atención personalizada: «En cualquier caso es un tipo de pensamiento que supera las limitaciones.  En el caso de entenderlo como un pensamiento integrador de los conocimientos, ayudará a los alumnos que puedan tener algún tipo de dificultad en alguna materia o algún ámbito de conocimiento. Si se espera un resultado de conocimiento global, cada alumno podrá construir su aprendizaje basándose en aquellos aspectos que mejor domine y apoyándose en ellos para mejorar su comprensión de aquellos que le resultan más complicados. En el caso de entenderlo como ir más allá de lo culturalmente propio, sin duda, dará lugar a una mentalidad más abierta y  más crítica, no solo con lo ajeno, sino también con lo propio».

Esta visión de la educación refuerza el sentido de identidad y la consciencia de la cultura propia y la de los demás, propiciando el desarrollo y respeto de los valores humanos, porque en nuestro centro, formamos ampliando horizontes y logrando una apertura de mente descubriendo también otras culturas.

Un pensamiento global plasmado en acciones de educación local

Hablar de un pensamiento global no es hacerlo sobre algo abstracto, ya que este modelo educativo se plasma o se materializa en acciones de educación a nivel local muy concretas, como «trabajos con proyectos interdisciplinares para integrar los distintos conocimientos con un objetivo de aprendizaje común. También  actividades para potenciar la internacionalidad en las escuelas: por ejemplo, incluyendo en los currículos contenidos específicos de otras culturas. A través del intercambio de estudiantes y profesores también se puede despertar la curiosidad por otras culturas y se aprovecha esta oportunidad para conocer a través de los alumnos y los profesores procedentes de fuera, sus países y, con ello,  combatir los prejuicios y los estereotipos y adquirir un conocimiento más riguroso», sostiene Martí.

En nuestro centro aplicamos una metodología en la que los alumnos participan activamente en las clases, analizan con detenimiento lo que les rodea, dialogan con respeto y tolerancia con sus compañeros, trabajan de forma experimental, multidisciplinar y cooperativa con sentido de la responsabilidad y valoran la cultura del esfuerzo. Para lograr todo ello, como decíamos, son importantes el trabajo por proyectos, la instrucción directa, el método de Flipped Classroom (consistente en propiciar que los alumnos estudien y preparen las lecciones fuera de clase, a través de todos los materiales que ponemos a su disposición de las diferentes asignaturas, y dedicar más tiempo en el aula a hacer los deberes, interactuar y participar), también es fundamental la experimentación y el pensamiento crítico. Todo ello guiado de la mano de los docentes, que hacen también una labor de coaching para sacar lo mejor de cada estudiante.

Ciudadanos globales preparados para el futuro laboral

El proyecto educativo que ofrecemos es multilingüe, con inmersión lingüística más allá del inglés, que permite al alumno dominar las lenguas oficiales de su lugar de residencia junto con el inglés, el francés, el alemán o el chino. El proyecto lingüístico cuenta con igual número de sesiones en cada una de las lenguas vehiculares: castellano y catalán e inglés. Este pensamiento global aplicado al día a día en el aula ofrece a los alumnos numerosos beneficios y ventajas de cara a su futuro laboral: «Lo más evidente sería el incremento de oportunidades laborales, la oportunidad de conseguir empleo en más lugares. Por otro lado, también puede influir en la manera de trabajar. Si ciudadanos globales implica mentalidad más abierta, esto influirá en una mayor creatividad y una visión menos limitada de la realidad y, por lo tanto, más orientada a la innovación y la colaboración entre personas distintas», argumenta la Coordinadora de Programa Diploma (DP) del Bachillerato Internacional.

«Si quieres tener éxito en el negocio del siglo XXI, necesitas convertirte en un pensador crítico», esta idea que defiende el ejecutivo, escritor y educador de liderazgo John Baldoni, resume la importancia de educar en el pensamiento crítico, con un pensamiento global y ayudando a los alumnos a razonar, a pensar de forma independiente y a conducir su propio aprendizaje. Queremos que nuestros estudiantes consigan el éxito personal y alcancen sus metas en un contexto internacional.

22 / 02 / 21